Lo que no se nombra, se repite
Hay emociones que aprendimos a guardar porque, en algún momento, mostrarlas no era seguro. Pero lo que se guarda no desaparece: busca otra puerta. A veces sale como cansancio, a veces como enojo con quien menos lo merece.
Práctica: antes de dormir, escribe tres frases que empiecen con “Hoy sentí…”. Sin corregirlas. Solo nombrarlas.